Rivlin, aprendé de Jabotinsky.


Por Emanuel Shilo (VeSheva 23/11/2017)

https://www.inn.co.il/News/News.aspx/359917

Como miembro del movimiento juvenil Betar, es probable que el presidente de Israel Reuven Rivlin se crió conociendo la historia y el carácter de Shlomo Ben-Yosef, uno de los Oleí HaGardón (condenados a la horca por el mandato Británico).

Hombre del Betar, Shlomo Ben-Yosef llegó a vivir en Israel solo un año antes de ser ahorcado en la prisión de Ako. Fue el primero de los 12 "mártires": los combatientes del Etzel y del Leji que fueron ejecutados por las autoridades del Mandato británico. Llegó a Israel como inmigrante ilegal en 1937, como parte del plan de inmigración “Af Al Pi”- “Apesar de…” plan fundado por el movimiento revisionista de Jabotinsky. Inspirado por el liderazgo de Jabotinsky, Betar se encargó de la inmigración ilegal de Judios a Eretz israel mucho antes de que la Hagana, dirigido por David Ben Gurión.

Shlomo Ben-Yosef nació y se crió en Lituania como Shalom Tabachnik, hijo de una familia tradicionalista y pobre. Desarrollo tendencias nacionalistas desde temprana edad, se unió al movimiento sionista de derecha Betar a la edad de 15 años. A la edad de 17 años quedó huérfano de su padre y la carga de mantener a la familia calló sobre él.

En el sitio de memoria a los soldados de los movimientos caídos en guerra, está escrito sobre él que en el marco de las actividades del movimiento Betar en Lituania, era una especie de soldado destacado: "A pesar del duro trabajo al cual se vio obligado, encontró tiempo y fuerza para trabajar y aprender, y cumplió con devoción cada deber que se le imponía”.

24 años tenía cuando llegó a Israel en el Verano de 1937. se unió a un grupo de Betar Rosh Pina, en el cual trabajó día y noche se adiestró al las armas para entraren las filas del Irgún (Etzel). Con su establecimiento en Rosh Pina, destruyó su pasaporte extranjero en expresión de firme adhesión a la tierra de Israel a la cual vino a vivir.

Corrían los tiempos de la gran revuelta árabe en Israel, durante los cuales unos 400 judíos fueron asesinados en todo el país por manifestantes y terroristas árabes. Como respuesta, decretó el gobierno del asentamiento judío en Israel, una política de contención, de defensa y de evitar represalias. La frustración y el malestar en el grupo de Betar en Rosh Pina se intensificaron especialmente después de varios asesinatos de Judíos en el norte. En un caso, un automóvil fue atacado en el área del Kibutz Janita y tres miembros de la Haganah fueron asesinados, incluido David Ben-Gaon, que era un buen amigo de Shlomo Ben-Yosef.

No solo los líderes del “establishment” se negaron a lanzar represalias, disuasión y venganza, sino que también, el líder del movimiento Betar, Ze'ev Jabotinsky, y Moshe Rosenberg, en ese entonces comandante del Irgun, se negaron.

Pero Ben-Yosef y dos de sus amigos, Shalom Zurbin y Avraham Shane, decidieron que ya no estaban dispuestos a contenerse. Contrariamente a las ordenes de sus comandantes, emboscaron el camino entre Rosh Pina y Tzfat y atacaron con una granada un autobús de árabes. La granada no explotó y nadie resultó herido, pero los tres fueron atrapados y Ben-Yosef fue sentenciado a muerte.

La respuesta de Jabotinsky en este caso fue muy interesante: En vez de condenar el soldado que violó sus órdenes y atacó a civiles inocentes, él decidió contener al soldado que disparó, perdón, que tiró la granada - y después de la ejecución, ordenó retroactivamente a Ben-Yosef a realizar la operación. También es interesante observar que el accionar de Ben-Yosef y su posterior ejecución dio lugar a un cambio significativo en la política del Irgún. Jabotinsky sacó de su puesto al comandante del Irgun, a Moshe Rozenbrg, que adoptaba una política de moderación y nombra en su lugar a David Raziel, quien adoptó una línea activa fuerte frente el terrorismo árabe.

Antes de su ejecución, se intentó obtener un indulto para Ben-Yosef, e incluso el presidente de la Agencia Judía, David Ben-Gurion, se juntó con el Alto Comisionado Británico, pero su pedido fue rechazado. El propio Shlomo Ben-Yosef recibió su sentencia con total calma e incluso se opuso a las solicitudes de indulto. Él prefirió morir "para determinar que el guerrero hebreo combate sin cometer pecado, y que sacrifica su vida con Hadar por su pueblo y su tierra natal”. Al parecer, en ese entonces el concepto del Hadar Jabotinskyano era distinto al de hoy en día, donde hay quienes se llenan la boca hablando del Hadar… Shlomo Ben Iosef seguro que entrego su alma con Hadar.

Como alumno de Yosef Trumpeldor, escribió Ben-Yosef antes de morir: "yo voy a morir y no siento culpa por ello. Por qué? porque voy a morir por nuestra patria" Al día siguiente se despertó temprano, se lavó, se arregló y subió a la horca con una sonrisa con el himno de Betar en sus labios.

Además de la simpatía por Betar, hay muchas más cosas en común entre Shlomo Ben-Yosef y el soldado Elor Azaria. Un soldado humilde y con calificaciones excelentes que ama a su pueblo y su país, y que, de acuerdo con la declaración de los jueces, actuó en contra de las órdenes de sus superiores, por su cuenta, para vengarse de los que atacaron e hirieron a sus amigos.

Por otro lado, encontramos también muchas diferencias: el gobierno hoy en día no es el del mandato británico, aunque a veces parece que en los enfrentamientos entre los Judios y árabes, éste gobierno se comporta como una tercera parte neutral. La situación de seguridad hoy en día no es tan mala como en aquellos tiempos, aunque los ataques siguen siendo rutina y Judios continúan hasta el día de hoy siendo asesinados por terroristas árabes.

En cuanto a la moralidad de los actos... No hay duda de que el intento de Ben-Yosef y sus colegas de volar un autobús lleno de civiles es mucho más problemático que el tiro exacto de Azaria a la cabeza del terrorista que acababa de fracasar en su intento de matar a nuestros soldados.

En aquellos días, antes de que caigamos prisioneros de una moralidad distorsionada, nadie habría luchador por la vida de un despreciable terrorista. Es difícil de predecir lo que hubiese hecho Reuven Rivlin si se le hubiese presentado una solicitud de perdón para Shlomo Ben-Yosef. No se descarta la posibilidad de que después de la expresión de absoluta conmoción por el hecho, él hubiese estado dispuesto a convertir la pena de muerte en una cadena perpetua.

Pero, una cosa es muy clara: al igual que el ex Ministro de Defensa Yaalon, y el comandante en jefe Aisenkot, entre otras figuras importantes de Tzahal, que no dudaron en acusar a Azaria, tampoco a Rivlin se le hubiese ocurrido actuar como lo hizo Jabotinsky con Ben-Yosef, al darle respaldo completo a su accionar, por amor al país y su gente, dando la orden de actuar como lo hizo, retroactivamente.

Rivlin perdió una oportunidad esta semana de liberar al destacado soldado y ganar el aplauso de una gran mayoría de los ciudadanos de Israel. Lo hizo conscientemente, no porque no fuera populista, sino porque su grupo de influencia cambió. Mucho más le importa ahora lo que las elites de izquierda piensan sobre él y lo que dicen en los medios de comunicación, por sobre lo que piensan los “aficionados del Betar”.

Elor Azaria puede ganarse fácilmente el apoyo de los medios de comunicación. Todo lo que tiene que hacer es admitir que había hecho algo poco ético y culpar a la “ocupación”… Acaso no así como lo hace la ONG “Shobrim Shtika”? (rompedores del silencio), que muchos periodistas se desviven por apoyar a su portavoz, Din Issacharoff, y refutar la decisión de la fiscalía que lo convirtió en un mentiroso. (NDT: Din Issachrof, portavoz de la ONG Shobrei Shtika, se auto denunció diciendo que “sus manos golpearon brutalmente a un palestino, influenciado por la ocupación”. La investigación terminó fijando que Din mintió en su auto-denuncia y nunca golpeó a nadie).


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