Está prohibido renunciar a la ley básica de nacionalidad.


Por el Rab Eliezer Melamed

Revivim -9/8/18 (http://revivim.yhb.org.il/)

Está prohibido renunciar a la ley de nacionalidad

El debate sobre la “ley nacional” traza una línea entre los que toman parte en la construcción del estado bajo el reconocimiento de la misión especial del pueblo de Israel para difundir al mundo fe y moral, y los que quieren que Israel sea un país civilizado, como lo son los otros países occidentales y que funcione como refugio para los Judios del antisemitismo.

Quienes quieren hacer realidad la visión, objetivo del pueblo judio, deben darle al estado de Israel un carácter especial, inspirado en la profecías, en la tora escrita y la Torá oral, y junto con todo lo mejor que se puede aprender de las naciones del mundo, se establecerá un estado ideal - desarrollado a nivel moral, social, científico y económico, con la visión de Tikun Olam. Aquellos que deseen hacerlo deberán enfatizar la singularidad del Estado de Israel como un estado judío.

En contraste, los que buscan en un estado "democrático" les preocupa resaltar el carácter judío del estado. Tienden a negar la singularidad especial del pueblo judío, y se esfuerzan por difuminar la singularidad histórica de nuestro pueblo. Esto es lo que hacen la mayoría de los investigadores académicos, que intentan explicar todos los fenómenos únicos en la historia del pueblo judío por medio de causas técnicas secundarias. El motivo moral para su posición (de estos últimos) es que temen que la idea de la singularidad de Israel conduzca a la xenofobia, así como las ideas nacionalistas han causado fenómenos negativos en diferentes pueblos.

Además, el pecado de negar la visión, no tendrá éxito. Incluso si muchos judíos huyen de sí mismos y niegan su identidad nacional, los países árabes que nos rodean la reconocen con toda la fuerza y, por lo tanto, luchan contra nosotros. La guerra se desarrolla en varios frentes, incluso dentro del Estado de Israel, y cuando no lo entendemos, ¡perdemos!

Si interpretamos los crímenes de los árabes contra los granjeros judíos como crímenes personales, no encontraremos la manera de combatirlos, porque lo que funciona contra un criminal personal no funciona contra alguien que tiene una ideología nacional. (y de esto sabían los voluntarios del movimiento HaShomer HaJadash). Cuando nos enfrentamos a la construcción árabe ilegal en todo el país como un delito personal, no podemos hacer cumplir la ley porque esto implicaría utilizar una terrible violencia. Pero cuando comprendemos que todos estos crímenes se cometen en el marco de una lucha nacional, los delincuentes pueden ser fácilmente derrotados.

Si se interpreta la inmigración árabe a Israel como una simple “reunificación de familias”, que proviene de sentimientos de amor, el resultado es que el Tribunal Supremo de Justicia no le permite al gobierno de Israel detener la concesión de ciudadanía a un ciudadano árabe israelí que se casa con uno que no es ciudadano. Así fue que unos 150,000 palestinos “emigraron” a Israel desde los Acuerdos de Oslo en 1993, y ellos y sus hijos ahora suman unos 400,000. (NdeT: Cuando recién en 2006, la Corte Suprema de Justicia emitió un fallo aprobando una ley del gabinete que prohibía otorgar automáticamente la ciudadanía israelí a los palestinos que se casaban con árabes israelíes, lo hizo por un estrecho margen y únicamente por motivos de seguridad, como consecuencia de la experiencia sangrienta de la Intifada.) Pero si entendemos que en la tierra de Israel se desarrolla una guerra nacional, entonces, todas las parejas podrán alcanzar su amor en sus lugares, pero no en el Estado de Israel.

En una situación normal, si una ley “lastima” a la gente de izquierda, deberíamos tomar esto en cuenta. Pero cuando la izquierda israelí esta tan cerrada a la realidad que no puede reconocer el estado de guerra en el que estamos, tomar en cuenta sus ideas perjudicará el futuro del Estado de Israel, llevándolo a un desastre nacional y social que podría llevar a una guerra civil; cuando la inmigración árabe llegue. Si el Tribunal Supremo se hubiera contenido, la necesidad habría sido menos urgente; Pero después de que éste rompió las reglas y obligó al pueblo judío a abandonar sus activos nacionales y su capacidad para defenderse, no hubo otra opción.

En una situación de moral normalizada, las personas que por razones nacionales no pueden unirse al ejército del estado y no pueden cantar el himno, no tienen derecho a recibir los derechos ordinarios de un ciudadano. En Israel, en lugar de acusarlos de deslealtad, se les otorgan plenos derechos civiles, y algunos de ellos son nombrados jueces, policías y altos funcionarios. No solo eso, sino que las personas de la izquierda también afirman que el estado debe cambiar su bandera, símbolo, himno e idioma para que se adapte a ellos. No entienden que sin su identidad judía, el Estado de Israel no tiene razón para existir, ni tiene la capacidad de existir.

La ley de nacionalidad en su forma actual es solo la primera etapa para determinar la identidad nacional del Estado de Israel. La segunda y necesaria etapa es un cambio profundo en el sistema judicial.

El tercer paso: Determinación de una ley fundamental nueva, que todas las personas que viven dentro de Israel y no son fieles a él, y se niegan por cuestiones de nacionalidad, a entrar en el ejército o voluntarias en el “servicio nacional” en favor del Estado de Israel como un estado judío, no tendrán derecho a todos los derechos civiles.

No hay una posición mas moral que esta, y todos los que hablan sobre igualdad de derechos no condicionados a las obligaciones por parte del ciudadano, conducen a injusticias morales que corrompen a la sociedad.

Los drusos, leales a su tradición, son leales a Israel.

En la situación actual, en la que el discurso público en los medios seculares de izquierda se ocupa solo de los derechos humanos, y se expresa cínicamente sobre el nacionalismo judío, muchos drusos internalizaron los valores de la izquierda. Haciendo caso omiso de la guerra que se libró sobre la Tierra de Israel entre judíos y árabes, eligieron el lado equivocado, en una posición que debilita a los judíos y fortalece a los árabes.

Por otro lado, los drusos que son leales a su antigua tradición no interfieren con la ley de nacionalidad, porque su posición básica es la lealtad al estado en el que viven. Así fueron leales a los turcos y por desgracia también participaron en la masacre de judíos por orden del gobierno. En Siria y el Líbano los drusos son leales al gobierno central, aún cuando fueron discriminados vergonzosamente. Los drusos conservadores no se unieron a la manifestación contra la ley, por el contrario, quieren el fortalecimiento del Estado de Israel como un estado judío en el cual su comunidad es respetada y tiene las mejores condiciones en el mundo. Precisamente porque son leales a su tradición, participaron en la fortificación del Estado de Israel. Es por eso que nosotros los tenemos en alta estima.

Por cierto, la gente de izquierda nos hicieron escuchar las palabras del periodista Riyad Ali, para que pudiéramos “entender” en qué medida los drusos fueron perjudicados por la ley nacional. Ellos no se dieron cuenta que sus palabras hicieron daño al pueblo judío: "Mi hijo es policía en la Policía de Israel, y en estos momento está protegiendo con su cuerpo a unos judíos delirantes contra fanáticos musulmanes en el Monte del Templo." ¿De dónde obtuvo las convicciones para llamar a los judíos que suben al monte del templo “delirantes”? ¿Cómo es que llego a comparar a alborotadores asesinos árabes con judíos que desean rezar en el lugar sagrado para el pueblo judío durante miles de años? ¿Cómo habrían tratado los italianos al padre de un policía suizo que hubiera dicho que su hijo estaba protegiendo a los delirantes católicos que iban al Vaticano? Ese día hubiera sido despedido.

En la situación actual, la posición de muchos de los drusos plantea un dilema: siempre que mantengan la lealtad al pueblo de Israel como soberano, son nuestros socios, pero aquellos que se rebelan contra el principio básico, Estado de Israel como estado del pueblo judío, cambian de categoría, de minoría amiga a minoría hostil, con la cual ten

dremos que encontrar una manera de tratar con ella. Se espera que la mayoría no comparta este “levantamiento” y la estupidez de algunos líderes de los drusos, que creen en las promesas de mejoramiento por parte de las personas de la izquierda, cuando en realidad el pueblo judío gira hacia la derecha. Incluso si, Di-s no lo permita, a la izquierda sube al poder, los principales beneficios serán los árabes musulmanes, enemigos de los drusos, a cuenta de los drusos. Justamente, por la profunda familiaridad que estos tienen con los árabes, tendrían que entender inmediatamente lo esencial que la nueva ley nacional los protege y los beneficia.

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