Soberanía - Macron - Jerusalem


De Meir Ben Hayoun: Traducción Carmen Levi

¡Es hora de afirmar la soberanía judía en Jerusalén!!!! Queridos amigos, cuando se comportan en casa como si estuvieran en la casa de otras personas, esto es lo que sucede. Se nos dice que la Iglesia de Santa Ana en Jerusalén es territorio francés, allí donde Macron nos hizo su teatro hace poco. De hecho, en el siglo XVI, un acuerdo entre el rey de Francia François 1er y los Otomanos había decidido esto. Esto es lo que Macron dijo en sustancia en su discusión con nuestros agentes de seguridad: "estas han sido las reglas aquí durante siglos". Un presidente francés nos impone un acuerdo establecido entre el reino de Francia y los Otomanos en Jerusalén. Además de Francisco I y el Califa, ¿quién es responsable de este estado de cosas? Cuando una nación libera su capital de un yugo extranjero, todas las soberanías extranjeras se cancelan, se anulan. Si los Otomanos concluyeron acuerdos sobre Jerusalén con el Reino de Francia o con la Corona de Inglaterra, eso no nos responsabiliza para nada por el hecho de que ellos eran invasores. Esto es lo que sucedió en África y Asia durante la descolonización. Por ejemplo, en Marruecos o en Túnez, cuando estos países se independizaron, terminaron las soberanías francesas en Rabbat o Túnez y eso fue lo más obvio en aquel momento. Cuando el pueblo judío liberó su capital, Jerusalén, no supo por decreto derogar todas las soberanías extranjeras en la ciudad como en el Monte del Templo, en Santa Ana, en la Corte de Serguei donde el Gobierno ruso se considera soberano, en la Tumba de los reyes asmoneos donde, para nuestra inmensa vergüenza, Francia es soberana allí, lo cual es absurdo. Imaginemos que el Estado de Israel sea el soberano en la Abadía de Saint Denis, donde están enterrados los reyes de Francia. Para medir bien lo que sucedió, imaginemos que el Primer Ministro israelí está en una visita oficial en París. Él va a la gran sinagoga de la Victoria. Allí, comienza a gritar a los servicios de seguridad franceses que lo protegen y exige que abandonen la sinagoga, argumentando que es territorio judío. Este escenario es inimaginable, ¿no? Sin embargo, esto es lo que sucedió aquí hace un momento con Macron. Y todavía estamos esperando que Netanyahu se haga cargo y ponga a Macron en su lugar, y sobre todo que el Monte del Templo, que las Tumbas de los Reyes Hasmoneos, que toda la ciudad de Jerusalén sea reintegrada a la soberanía judía de Israel. Con Otzma yehoudit, no habríamos tenido que esperar. Macron nunca se habría atrevido a alzar la voz en nuestra casa. La soberanía judía habría sido absoluta en todas partes y sin reservas en Eretz Israel y a fortiori en Jerusalén. Un pueblo soberano en su tierra: esa es la esencia del sionismo. Con amor de Israel Meïr Ben-Hayoun


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