El violador es Hamas

Revuelo a nivel mundial ha causado la intervención urbana de mujeres chilenas que interpretan “un violador en tu camino”, que se ha convertido en un himno de lucha por parte de aquellas que han salido a las calles a protestar por la violencia de género y la impunidad de quienes abusan día a día de mujeres y niñas (y niños).


Los brazos de esta hermandad han llegado no solamente a países de habla hispana como Uruguay, México y Colombia, sino que ha cruzado el océano Atlántico hasta llegar a Francia, Italia y España entre otros. El efecto que ha creado esta unión a nivel internacional, ha significado una verdadera revolución, donde mujeres que fueron abusadas alguna vez en su vida, se han atrevido a contar sus experiencias y a sentirse acompañadas. Un lazo nunca antes visto.


Pero luego vienen las distorciones que hacen que el tema pierda sentido. Esta semana un grupo de mujeres chilenas de origen palestino, se juntaron en el frontis de la embajada de Israel en Santiago para presentar la intervención traducida al árabe, como modo de protesta en cómo, supuestamente Israel también es parte de la opresión a mujeres palestinas. Hermanas, eso es corromper la cadena, el lazo.


Se les olvida que las mujeres en Gaza y en la Autoridad Nacional Palestina (ANP) tienen casi y nada de derechos. Obligadas a salir a la calle con sus padres o hermanos, a casarse a la fuerza y a castigos impensables en nuestra sociedad occidental por cometer algún delito, son una de las principales víctimas de un Estado opresor.


Si presentaran la coreografía en los lugares que afirman defender con tanta pasión, las llevan presas, cosa que ya pasó en Turquía esta semana también. ¿En qué ayudan a las mujeres palestinas que son oprimidas por una sociedad machista y abusadora el demonizar a Israel dónde justamente tienen más derechos? Pregúntenle a una mujer árabe israelí cómo se siente el poder acceder a la salud y a la educación igual que el resto, sin mencionar que pueden trabajar de lo que deseen y ni preguntar por siquiera manejar solas.


Estas chicas están manchando una protesta que nos convoca a todas de una u otra manera, a quienes hemos sufrido alguna vez en nuestra vida una o más situaciones de abuso (en mayor o menor grado, pero abuso al fin) Pueden haber un montón de mujeres que tal vez no se identifiquen con la letra de la canción misma, pero se angustian igual cuando leen algún testimonio de femicidio o violación.


Paisanas, no intoxiquen la causa, no corten la cadena, no inventen una situación que justamente es al revés. Usen su energía para que el propio gobierno palestino deje de oprimir a sus mujeres. Protesten en su propia embajada, porque el Estado opresor, el macho violador, no es Israel, es Hamas, es la ANP, son sus propios líderes.

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